sábado, 31 de marzo de 2007

Viajes por el Scriptorium

Auster reflexiona sobre las confusiones de la vejez

El escritor estadounidense presenta su último libro, 'Viajes por el scriptorium', con el que se aproxima a la novela negra
A. MASEGOSA/
Auster reflexiona sobre las confusiones de la vejez


EL escritor norteamericano Paul Auster, último Premio Príncipe de Asturias de las Letras, presentó el pasado martes su última novela, 'Viajes por el scriptorium'. Auster se acerca con esta obra a la novela negra y reflexiona sobre la vejez. En la presentación del libro, que en España ha editado Anagrama, Auster volvió a criticar al gobierno de su país, y en esta ocasión en su propia ciudad, Nueva York, donde le acusó de buscarse «enemigos externos». «Las grandes potencias siempre necesitan crearse enemigos para conservar su poder», dijo.

«Lo cierto es que América lleva desde la Segunda Guerra Mundial buscando activamente enemigos externos». La crítica de Auster -que puso como ejemplo de esa búsqueda «el encarcelamiento de gente en países extranjeros»-, se suma a las que ha vertido últimamente en la prensa europea y que centró en la administración de Washington. «Estoy convencido de que en las dos últimas elecciones presidenciales hubo fraude», declaró la semana pasada al semanario alemán 'Die Zeit' con motivo de su 60 cumpleaños. Un aniversario que le merece más de una reflexión.

«Trata de la confusión que se produce en la vejez», dijo el martes de su última novela, de la que leyó una parte en la que el protagonista expresa perplejidad por lo vasto de esa edad, «que incluye a quienes tienen entre 60 y 100 años».

La nueva novela supone el regreso de Paul Auster a la literatura de corte metafísico que le consagró en su obra más conocida, 'La Trilogía de Nueva York'.

Protagonista amnésico

El nuevo libro surgió «de una imagen que me asaltó y que era la de un hombre sentado en el borde de una cama, las palmas de las manos sobre las rodillas, la cabeza baja, mirando el suelo», explicó.

Esa es, precisamente, la primera frase del relato, que se desarrolla en el ambiente claustrofóbico de una habitación en la que el protagonista, que padece amnesia, se siente cautivo. Y en la que se reproducen las constantes del Auster más existencialista, como el descubrimiento progresivo de la identidad y una trama en clave de detective y próxima a la novela negra.

Fuente: Diario Sur de Malaga

La cara oscura de la globalización

Moisés Naím, director de la influyente revista Foreign Policy, acaba de publicar Ilícito, sobre lo que puede llamarse "el lado oscuro de la globalización". Esta cara más trágica y cruenta y menos conocida del fenómeno, aunque crecientemente importante, necesitaba de alguien como Naím que la mostrase en todos sus ángulos y con el máximo rigor. El resultado no puede ser más certero, ya que une su conocimiento e información exhaustivos a su capacidad para ser didáctico, ameno y siempre impactante.

El desarrollo tecnológico ha permitido que los costes de transportar productos, servicios, capitales, personas e ideas se hayan reducido, lo que, junto con la apertura de los países, ha impulsado la globalización e integración creciente de los mercados.

Por un lado, la aceleración de la globalización económica está integrando rápidamente los mercados internacionales y, como una bola de nieve, está atrayendo a nuevos países en desarrollo a abrirse a los flujos comerciales, financieros y tecnológicos globales, así como permitiendo que los países desarrollados, en un rápido proceso de envejecimiento, puedan recibir mayores flujos de inmigrantes para sustituir a su menguante fuerza laboral. Esto permite que la competencia internacional sea mayor, los precios de muchos productos más bajos, la inflación menor, el poder de compra de los consumidores mayor y los ciclos más largos y, además, que la producción esté mejor repartida, de acuerdo con las ventajas comparativas de cada país y que empiece a iniciarse un proceso de convergencia de la renta en la mayor parte de la población mundial.

Pero el creciente desarrollo tecnológico y la caída de los costes de transporte también permiten que todas las actividades ilícitas y sus agentes sean delincuentes y contrabandistas profesionales o personas que intentar salir de la pobreza, se globalicen. Es decir, que los mercados, tanto de dinero negro, de armas (desde cortas hasta nucleares), de drogas y de arte, cultura, productos e ideas robadas o falsificadas, como incluso, lo que es todavía peor, de hombres, mujeres y niños o de órganos humanos, logren integrarse e internacionalizarse a la misma o mayor velocidad que las actividades legales.

Los ciudadanos y los Gobiernos tienen que enfrentarse a estos delincuentes globales, crecientemente poderosos, ya que sus negocios son mucho más rentables antes y después de impuestos que los lícitos, lo que les permite disponer de ingentes recursos para corromper a políticos, funcionarios, policías, militares e incluso jueces. Además, al igual que las empresas multinacionales, sus bandas, bien organizadas, han devenido globales, con lo que es necesario enfrentarse a ellas de forma coordinada y global lo que requiere poner de acuerdo a muchas administraciones públicas a jueces y policías. Esta dificultad de coordinación ha dado pie a que estas bandas lleguen a organizarse, expandirse y fortalecerse con mayor facilidad y eficiencia que si actuasen en un solo país.

Lamentablemente, con la excepción de las drogas y las armas nucleares, este comercio ilícito y clandestino no ha sido objeto de un tratamiento coordinado internacionalmente con tratados y acuerdos entre países hasta muy recientemente, lo que ha permitido que el poder de sus organizadores haya llegado a ser inmenso, controlando partidos políticos, organizaciones no gubernamentales e incluso Gobiernos ya que en algunos países controlan recursos superiores a los de sus administraciones públicas. El autor cree que si no se hace frente a este nuevo fenómeno global su poder va a llegar a ser de tal envergadura que puede afectar seriamente a la seguridad nacional y mundial y convertirse en otra amenaza tan grave o mayor que el terrorismo.

En definitiva, Moisés Naím ha hecho una aportación fundamental al conocimiento de este mundo clandestino, de este agujero negro en el planeta tierra, tan opaco pero al mismo tiempo tan poderoso, con una aportación de información notable y una capacidad analítica e intuitiva fuera de lo común. De obligada lectura.


Fuente: diario el Pais, domingo 14 de enero de 2007
By Guillermo de la Dehesa



Sea usted un payaso

A veces hay que meterse en la piel de un payaso para afrontar la vida. Sólo la atalaya roja de una narizota se puede contemplar el mundo sin perder la sonrisa porque cada vez que uno abre un periódico, conectar la radio o enchufa el televisor se da cuenta de lo mal que puede ir todo. Pocas son las informaciones que llegan a resultar amables y a engancharte con la vida. Las hay, ¿pero donde? Las hay pero por qué razón nos empeñamos en minimizarlas en un breve, en un segundo o en una fugaz imagen. ¿Acaso no venden? ¿Acaso a nadie interesan? Vivimos en una sociedad enraizada en la violencia. El ser humano, en general, hace la violencia su santo y seña, perdido como está en tiempos difíciles por él mismo creados. Ayer, un joven irrumpió en su escuela y se lió a tiros con su compañero, con sus profesores y con el personal que allí trabajaba. Su argumento era de una terrible simplicidad: me habéis hecho sufrir y ahora os voy a enseñar lo que es eso. La venganza pura y dura. La más absoluta falta de valores en una acción. Después, en un macabro final, se ha quitado la vida. Parece una película, pero no es más que una parte de la realidad cotidiana que nos rodea. Por eso en ocasiones, hace falta otra mirada. No volver la espalda a la realidad, pero buscar entre las briznas de hierba una gota de rocío que poder beber para seguir caminando. Y en ese sencillo gesto radica la sabiduría. Los medios de comunicación deberían saberlo. Los que trabajamos en ellos, también. Entre todo el caos hay historias y personas que merecen la pena. Historias y personas alejadas del horror nuestro de cada día, que se empeñan de hacer este un mundo habitable. Son gente corriente, sin grandes ambiciones, que te regalan una sonrisa por la mañanas o te dan un abrazo en mitad de la calle a mediodía. Buscan ser felices y hacerte feliz. Es importante intentar reconocerlas, porque nos va la vida en ello. No podemos sólo vivir de estos crápulas que se destrozan vivos en los programas o de estos indeseables que se empeñan en dar la razón a aquellos que piensan que el ser humano no existe. El ser humano está aquí, en este mundo y por mucho que nos empeñemos, aquí va a continuar, pero hay que dejarle su espacio, alejado de esta violencia lacerante cada día más patente. Por eso es bueno de vez en cuando ponerse una nariz de payaso y escribir un artículo que llame a la esperanza y, si después de leerlo, usted es capaz de reír aunque no le guste lo que lee, habrá dado un paso gigante hacia eso que llaman felicidad y que se encuentra al alcance de su mano.

Fuente: Diario Europasur 21 de noviembre de 2006
By José Luis Tobaliana